El comienzo del verano y la noche
yace como un cuerpo herido
que la aurora no consigue desvelar.
Recorro la ciudad
taconeando
en las aceras agrietadas
con mis viejas botas
de Valverde,
tan cansadas como yo
del incesante embate
de cascos rotos y batallas.
Un contenedor
arde solitario en una esquina
ante los ojos embotados
de un borracho
que ya no sabe que lo está.
No hay policía.
Y es extraño.
Dos mecánicos amantes
se palpan (..)
con gestos agotados
que ni siquiera el último
tiro de nieve emponzoñada
es capaz de revivir.
Parpadean los semáforos
tintineando en huérfana advertencia.
Y no hay sencillamente estrellas que me valgan....

"Esta infinta y patetica belleza" de Roger Wolfe.
ResponderEliminarTengo mucha tarea, y ahora... estoy trabajando!
por eso casi no tengo tiempo, pero apenas lo tenga, me dare un escapadita para pasear por sus blogs (que extraño comentar)
Besos!
Me gusta*_* besos
ResponderEliminarBonito! :)
ResponderEliminarun beso^^